Etiquetas

, , ,

Esta semana diversas organizaciones agrarias y colectivos del sector vuelven a denunciar ante el Ministerio de Agricultura la utlización del aceite de oliva como producto gancho en los lineales españoles. Ante esta situación rememoramos un artículo que escribimos hace más de tres años donde, basándonos en un caso absolutamente real, demostrábamos como la VENTA A PÉRDIDAS es una realidad en la distribución española… y lo peor es que desde entonces esta situación se viene repitiendo cada estación del año

Recolectando la finca más rentable

Tres jóvenes olivareros cordobeses, en situación de paro, se ponen manos a la obra y vacian de aceite de oliva virgen extra tres centros Carrefour que ofertaban la garrafa de 5 litros a 8.12 €/ la unidad.

Córdoba capital, diez menos cinco de la mañana. Juan, Lucio y Carlos se disponen a comenzar su jornada de trabajo, hoy a pesar de la intensa lluvia habrá recolección.

La ropa que visten no es la habitual para la acudir al tajo: pantalones de pinza perfectamente planchados, impecable jersey de algodón y cazadora clara. Los zapatos son de paseo y están tan brillantes que pasarían revista militar. Diez cero cero, se abren las puertas, porque esta finca tiene puertas, y el comando, dotado de sus respectivos carros de tracción humana, marca pasos firmes hacia el producto, marchan en perfecta fila india prestos y seguros, porque van a ejercer un derecho tan obvio como comprar lo que le ofrecen.

El aceite espera pero no lo hace aferrado a un olivo, está envasado en inmaculadas garrafas de polietileno listo para ser servido y perfectamente acopiado en palets de cartón de 24 envases cada uno.Esta besana esta cargada, podremos llenar el remolque… susurra Lucio con cara de póker a sus compañeros de cuadrilla mientras se acercan agotando ya el largo pasillo.

Juan comienza a cargar su carro, ¡caben veinticuatro, justo un palet! exclama mientras Lucio y Carlos esperan ávidos su turno. A su alrededor se forma un tímido corrillo de clientes que curiosean el extraño y abundante acopio, alguna señora, ante la duda, se apremia a tomar también alguna garrafa de más. En cinco minutos han cargado entre los tres hasta 360 litros de aceite; espectacular dato y todo ello sin maquinaria alguna. Números de record.

Se dirigen a la caja, las cámaras de seguridad viran siguiéndole cada uno de sus pasos, el Gran Hermano les vigila. Ya en la cola la cajera les recibe con expresión rígida, acaba de recibir una llamada de arriba, aún así les permite la compra, ¡faltaría más!, aunque eso si haciéndoles descargar y volver a cargar cada una de las garrafas. ¡Es innecesario, las está viendo y se pueden contar!, apunta Carlos contrariado, cumplo órdenes señor, responde tensa la empleada. Por fin abonan los 8.10 € por unidad, y salen triunfantes de la gran superficie, de la gran finca francesa… son sólo las diez y cuarto

Repiten la operación dos veces más y el remolque ya está lleno: 750 litros de aceite frutado intenso recolectados en cuarenta y cinco minutos, todo ello bajo una agradable calefacción y ajenos de la intensa lluvia que fuera se torna en temporal, porque ese dia coincidió con el histórico temporal del Valle del Guadalquivir. Sus costes de producción han sido bajos, 1.62 €/litro, y todo ello sin necesidad de abonar los olivos, ni hacer tratamientos, ni mantener los suelos limpios, ni podar, ni desvaretar, ni varear, ni siquiera vibrar.

Arranca el coche con tan legal botín y se dirigen a un almazarero que, previo pantallazo de poolred, se lo liquida a 2.10 €/kg. Es el mismo industrial que les compra cada año la aceituna de verdad. ¿Y si éste aceite fuera el de nuestros olivos? exclama Lucio mientras conduce… que superparadoja responde Juan sonriendo, lo estaríamos vendiendo por segunda vez. Repiten la operación cinco veces durante la jornada, cinco remolques evacuados de dos “fincas” de Córdoba que quedaron agotadas y una de Andújar que sólo aguantó un envite, han acabado con todas las existencias en estos tres centros.

Finalmente han recolectado cada uno más de 1.250 litros de aceite, es decir, el equivalente a 6.250 kg de aceituna por jornal y sólo con sus manos que además han terminado tan limpias como comenzaron. Juan, Lucio y Carlos se han ganado más de 500 € cada uno en su jornada de trabajo, sueldo de bróker, y andando, como los bróker, sobre fino parket. Han cubierto su jornada de paro más fructífera. El campo es más duro espeta Lucio a media mañana, y menos rentable replica Carlos.

Sólo un incidente en toda la operación: lo protagoniza un jefe de planta del hipermercado el cual mientras cargaban, les increpa diciendo que esta oferta no está hecha para llevársela como lo están haciendo. Carlos, en una hábil réplica, le insta a que se lo impida no sin antes avisarle de que vendrá un notario a levantar acta. El jefe de planta mira al suelo y con una mueca kilométrica en su cara se retira cabizbajo. Ojo por ojo…, piensa Juan mientras reflexiona sobre el precio al que este año le liquidarán la aceituna de sus trabajados olivos.

Esta historia nos la han contado sus protagonistas y para nosotros es, ni más ni menos, la gran noticia de la semana.

Fuente: Boletín de AEMO. e-Olivar 19/03/2010
José Mª Penco
Anuncios