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¿Porqué un olivar intensivo (200 a 400 olivos/Ha) es más productivo y eficiente que uno tradicional (100-120 olivos/Ha)?

olivos

A mediados de los años 70 la España olivarera mantenía el mismo sistema de cultivo que había heredado de los mismísimos romanos. Los marcos de plantación, o distancia entre árboles, eran de 9 a 12 metros con tres pies por olivo, los campos de olivar se asemejaban a grandes esferas separadas grandes distancias. Fué entonces cuando un grupo de jóvenes agrónomos investigadores, afincados en Córdoba, decidieron cambiar las pautas y recomendar un nuevo sistema de plantación que rompía con dos mil años de tradición… nacía la Nueva Olivicultura.

Explicamos aquí su sencillo fundamento, como nos lo explicó a nosotros uno de sus padres: D. José Humanes.

Partimos de dos axiomas iniciales que os debéis creer:

Cada parcela de olivar permite un volumen de copa que es constante, y que depende del medio (clima y suelo) y de si la parcela esta en secano o en regadío.

La producción de aceituna es directamente proporcional a la superficie foliar expuesta al sol.

Siendo así, si repartimos ese volumen determinado y fijo (m3/Ha) en un mayor número de esferas resulta que la superficie expuesta al sol (m2/Ha) será mayor y por tanto también lo será la producción.

La limitación es que no pongamos las esferas tan juntas que se sombreen, porque si es así la superficie expuesta al sol comienza a disminuir.

Y dicho esto, la franja óptima de equilibrio en cuanto a intensivo se refiere (corroborado por ensayos de campo) son plantaciones de 250 a 400 olivos/Ha que se corresponden con marcos desde 7×5 m, hasta 8×4 m. Es aconsejable una calle ancha (7 u 8 m) para el buen paso de la maquinaria.

Si a esto unimos que los olivares de 1 tronco son totalmente mecanizables nos explicaremos porqué triunfó y seguirá triunfando la Nueva Olivicultura.

Pero ¡ojo! a día de hoy (2013) el 75% del olivar español aún es tradicional con unos costes unitarios de producción por kilo de aceite sensiblemente superiores al olivar intensivo, y esto es una gran debilidad del sector oleícola español. Por eso desde AEMO recomendamos siempre la modernización del sistema de cultivo allá donde sea posible (pendientes <20%), considerando, en cualquier caso, que no es fácil por la inversión que supone… en un momento, además, en que la rentabilidad es nula o negativa.

Luego está el moderno sistema superintensivo o en seto (años 90), pero eso es otra historia…

José Mª Penco, 2013

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