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En los últimos años el sector oleícola español debate y disiente sobre cómo se deben presentar los aceites de oliva en cuanto a su nomenclatura. “Aceites de Oliva” son todos, “Aceite de Oliva” es el refinado y los “Vírgenes y Vírgenes Extra” son el verdadero zumo de aceituna. Pero ¿Cual debe ser la tarjeta de presentación en las campañas genéricas?… para nosotros solo existe una respuesta

cayendo

No hablamos de la nomenclatura en la etiqueta, que debe ser la que corresponde con el contenido de cada envase, es decir, el tipo de aceite en función de sus parámetros fisico-químicos y organolépticos, por supuesto.

Aquí hablamos de qué nomenclatura se debe utilizar cuando se realiza una campaña conjunta, nacional o internacional, de los aceites de oliva de un país… por ejemplo la Interprofesional española del Aceite de Oliva, es decir, el Sector en su conjunto.

Partimos de una premisa con la que todos estamos de acuerdo “todos los tipos aceites de oliva deben venderse, y venderse bien”. Dicho esto tenemos varias alternativas desde el punto de vista del marketing conjunto del aceite: presentarlos como el “Aceite de Oliva”, como los “Aceites de Oliva” o como el “Aceite de Oliva Virgen Extra”.

En nuestra opinión el Virgen Extra, AOVE o EVOO, que es la categoría con la máxima calidad, es sin duda la que debe erigirse como la bandera en todas las campañas de comunicación, y explicamos el porqué.

Aquí de lo que se trata es de comunicar el VALOR DIFERENCIAL de nuestro aceite frente al resto de las grasas vegetales, esto es lo que le aporta valor y lo que le hace ser demandado por el consumidor, especialmente internacional.

Pero ¿Cuál es la grasa verdaderamente diferente al resto?, es el zumo de aceituna, son los aceites vírgenes. Porque ellos son los únicos que contienen los elementos menores, más de 300 compuestos que confieren olor, sabor y color al aceite y que tienen cada día más efectos probados sobre la salud humana, es el verdadero VALOR DIFERENCIAL DEL OLIVA FRENTE AL RESTO DE LAS GRASAS.

Cierto es que la composición acídica de los aceites de oliva es muy favorable: el papel del oleico, de los poliinsaturados, su bajo contenido en saturados, etc… pero fijémosnos en la composición de ácidos grasos de un aceite de girasol alto-oleico, o el propio aceite de canola, y veremos que son iguales o incluso más favorables que el aceite de oliva, por tanto el valor diferencial está donde está, en la fracción insaponificable, o elementos menores.

Por tanto focalicemos en el ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA las campañas internacionales porque siendo así podremos enumerar los innumerables beneficios para la salud de la grasa más sana (cáncer, alzheimer, memoria, envejecimiento, vida sexual, aparato digestivo, efecto saciante, etc, etc) y además podremos hablar de las características organolépticas y sus usos culinarios (maridajes, frutados intensos, suaves, aromas, etc, etc)… y esto sólo lo podemos justificar si hablamos del zumo de aceituna, y no de los aceites de oliva refinados.

Decidido así, este AOVE de la máxima calidad, tirará del tren de todos los olivas como lo hace una potente locomotora alimentada de los más enérgicos argumentos, es decir, los aceites de oliva refinados (provenientes de lampantes) también se verán beneficiados porque también son aceites de oliva e irán de la mano del hermano más fuerte, que le abrirá el camino en la selva del mercado.

El escenario contrario es presentarlos todos bajo el nombre “Aceites de Oliva” y esto nos resta fuerza porque nos impide adjuntar los innumerables mensajes asociados sólo a los vírgenes.

¿Qué pais lider en un producto agroalimentario renunciaría a que sea el mejor de su categoría la bandera de todos ellos?… de momento España.

Llevamos años con este mensaje y seguiremos haciéndolo porque pensamos que es lo mejor para todo el sector oleicola español, repetimos para todos, sin exclusión. Y no lo veamos como un enfrentamiento entre envasadores con diferentes intereses, que es como se ha visto hasta ahora, veámoslo como un interés común que beneficia a todos.

Envasadores y comercializadores que tradicionalmente defienden que deben presentarse todos bajo el nombre “Aceite de Oliva” están, en nuestra opinión, equivocados, y actuando incluso en contra de sus propios intereses con esta estrategia.

A partir de aquí siguamos persiguiendo un objetivo en España: Producir el mayor porcentaje posible de aceites vírgenes extra de calidad, porque ahí está el mercado del futuro y el valor añadido… cada día que pasa lo vemos más claro.

J.M. Penco, 2013

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